La
globalización de los mercados es una realidad frente
a la cual deben actuar las empresas y aprovechar las oportunidades
que se presentan. En principio frente a este escenario
las pymes pueden verse más afectadas debido a su
reducida dimensión. A pesar de ello, las pymes guipuzcoanas
han mostrado siempre un gran dinamismo internacional como
lo evidencia el hecho de que son las pymes las responsables
del 60% de las exportaciones guipuzcoanas.
También es destacable que el 35,5% de las implantaciones
comerciales guipuzcoanas en el exterior son de empresas familiares
y el 37,7% de las implantaciones productivas pertenecen a
empresas familiares. En cualquier caso, debemos decir que
las empresas familiares comienzan más tarde en la
internacionalización que las empresas no familiares.
La globalización es un proceso irreversible. En el
2005 un tercio de las PYME estarán internacionalizadas,
y el 80% de ellas recibirán los efectos de la presión
competitiva internacional. La internacionalización
ya no se debe ver como una alternativa o una necesidad sino
como una oportunidad.
La empresa familiar
tiene ventajas y desventajas inherentes a su condición de empresa familiar frente a su salida
al exterior. Como ventajas más importantes mencionar,
el mayor grado de compromiso, de autofinanciación
necesaria a la hora de emprender un nuevo proyecto, mayor
flexibilidad o mejor orientación hacia el mercado.
Pero también tiene una serie de desventajas como son
los conflictos en el área de gestión y decisión,
el incumplimiento de las leyes económicas, la falta
de dimensión o el desconocimiento de los mercados
internacionales.
Para poder internacionalizarse se requiere cumplir los siguientes
hitos:
1. Propiedad y gerencia identificada y motivada en el proyecto
internacional.
2. Producto diferenciado, competitivo.
3. Capacidad de producción.
4. Saneamiento financiero.
5. Equipo humano preparado.
Para iniciar con buen tiento el camino de la internacionalización,
debe existir un proceso previo de reflexión dentro
de la empresa, sobre dónde estamos y dónde
queremos estar. Tomar la decisión interna de objetivos
y recursos necesarios para acometer esos objetivos y seleccionar
los productos, mercados y vías de penetración.
Sin estos pasos previos todo lo siguiente será terriblemente
costoso.
En definitiva, ante la apertura mundial de los mercados,
la empresa debe manifestar su profesionalidad; ante la "lucha" por el cliente, debemos hacer valer
nuestra especialización y adaptación; ante la sociedad de la información,
nuestra formación y la de nuestra gente y ante la globalización
de proveedores y clientes: cooperación y salto hacia la dimensión.
Estos son los grandes retos de la PYME familiar frente al nuevo entorno global
que nos toca vivir.
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